Altamira: En busca de un nuevo yacimiento

18 04 2008

Los expertos del Museo de Altamira excavarán este año en la entrada de la cueva, por primera vez desde que se descubrieron las pinturas rupestres
GUILLERMO MALAINA - SANTILLANA DEL MAR - 18/04/2008 08:09

Desde que en 1879 Marcelio Saez de Sautuola descubriera las pinturas de Altamira, ha habido un sinfín de investigaciones arqueológicas en el interior de esta cueva. Pero, ¿qué queda en el exterior? O mejor dicho, ¿qué queda sepultado bajo las piedras que fuera casi sellaron la amplia entrada a este lugar en el Paleolítico? Por primera vez, especialistas del Museo de Altamira piensan excavar en esa zona en busca de un nuevo yacimiento. Es el principal proyecto que arrancará este año.

Hace 13.000 años, en fechas de carbono 14, la gran entrada a la cueva [cuya dimensión puede apreciarse hoy en la Neocueva, una reconstrucción del espacio cavernario original] quedó prácticamente sellada al derrumbarse el techo, con forma de visera, en los primeros metros de la cavidad. Y lo que era un amplio acceso por donde entraba la luz natural quedó prácticamente cerrado. “La hipótesis que estamos manejando es que en esos metros iniciales de lo que en el Paleolítico era cavidad, y ahora es exterior, se puedan conservar restos del hábitat de estas gentes. El proyecto es comprobar si existen y si es así, investigarlos”, cuenta Pedro Rasines, arqueólogo del Departamento de Investigación del Museo de Altamira.

Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación que desarrolla el centro desde el año 2003, Los Tiempos de Altamira, cuyo objetivo es documentar las formas de vida de los habitantes de estas cuevas y definir el clima, el tipo de vegetación y la fauna del momento. Para ello, los especialistas han realizado desde entonces tres intervenciones en cuevas cercanas -Cualventi, El Linar y Las Aguas- para estudiar distintos aspectos sin interferir directamente en la conservación de Altamira, cerrada al público desde hace seis años. En el interior de ésta, sólo se ha llevado a cabo una pequeña intervención, consistente en una limpieza de la estratigrafía y una toma de muestras.

El Museo está preparando una memoria científica para publicar, “más pronto que tarde”, todos los resultados de estas investigaciones, pero uno de los más interesantes se ha obtenido precisamente en este último trabajo en el interior de Altamira. Según revela Pedro Rasines, “ahora sabemos que la cueva estuvo habitada durante más tiempo y en periodos más antiguos”.

La consideración clásica tradicional de Altamira es que había dos grandes niveles de ocupación, en los periodos Solutrense y Magdaleniense, básicamente Magdaleniense inferior. Valorando los resultados de los últimos análisis de la estratigrafía, Rasines sostiene ahora que en realidad no hay simplemente dos niveles, sino que éstos son susceptibles de subdividirse hasta llegar a ocho. “Hemos podido afinar y una de las cosas más interesantes es que en la base de la estratigrafía hemos encontrado un nivel más antiguo que el Solutrense, un nivel de la época anterior, un Gravetiense final, con una cronología de carbono 14 de alrededor de 22.000 años. Esto es un logro importante”, arguye.

El proyecto Los Tiempos de Altamira también está permitiendo definir cómo era la vida de sus habitantes en aquella época, en la última gran glaciación. El frío condicionaba la fauna y la vegetación. Los árboles no eran especialmente abundantes y prosperaban los que soportaban las condiciones más duras, como el pino, el abedul y el avellano.

Bisontes y ciervos
La fauna también era diferente. “Había bisontes, tan magistralmente recogidos en la cueva de Altamira, y caballos y ciervos, que era la especie más cazada, seguida de la cabra. Había también animales carnívoros que no formaban parte de su dieta, como los leones o el oso de las cavernas”, cuenta Pedro Rasines.

Para tratar de reconstruir cómo era la vida en este paraje de Cantabria en el Paleolítico Superior, el Museo de Altamira también se ha volcado en la rama de la arqueología conocida como arqueología experimental, que consiste básicamente en crear los instrumentos y las herramientas de épocas antiguas con las mismas materias y los mismos métodos para ponerlos en uso e, incluso, probar su eficacia.

Una de las armas más llamativas que se ha reconstruido es el propulsor, que significó una revolución en las técnicas de caza en el Paleolítico, ya que en la práctica suponía la prolongación artificial del brazo para lanzar las jabalinas con más fuerza.

El encargado de su reconstrucción y de enseñar cómo se usaba, en los talleres abiertos al público en Altamira, es José Aurelio García Munúa. “Se trata de una especie de bastón con un ganchito en uno de sus extremos. Ahí apoyaban una jabalina para lanzarla contra la presa”, cuenta.

También ha logrado clonar el método para hacer con sílex herramientas con la técnica conocida como levallois, cuyo uso fue relativamente frecuente durante el Paleolítico Medio. “En los yacimientos se suelen encontrar las lascas y luego los núcleos, por lo que se puede ver cómo era el proceso de fabricación. Solían ser herramientas multiusos”, explica García Munúa.

La arqueología experimental ha permitido determinar también cómo los pobladores de Altamira fabricaban con huesos y asta, sobre todo de ciervo, arpones para la pesca, adornos, finísimas agujas, puntas…

Munúa muestra también cómo los pobladores del Paleolítico se las ingeniaban para hacer un hilo, tan fino como resistente, con los tendones de ciervos y caballos, así como pegamento a base de mezclar resina con cenizas o arcillas. “Hay un resto más reciente en el que aparece la resina mezclada con cera de abeja. Se pega y queda como una piedra”, asegura, antes de hacer otra demostración para crear fuego a la antigua usanza golpeando una piedra de sílex contra otra de pirita. La chispa prende en el combustible (paja y un hongo del tronco de los árboles). “Ellos sabían, sabían bien lo que hacían”, concluye.

“La prioridad es conservar la cueva”
Pedro Rasines, arqueólogo de Altamira
1
¿Cuándo se reabrirá la cueva de Altamira?
La cueva estará cerrada todavía un año y medio más. Cuando esté finalizado el estudio se darán recomendaciones técnicas sobre las condiciones en que debe conservarse: si es necesario que siga cerrada al público y, si se reabre, cuál debe ser el régimen de visitas para que el impacto sea aceptable. La prioridad es conservar la cueva.
2
Si se reabriera, ¿cuál sería el futuro de la Neocueva?
La Neocueva no es un sucedáneo, es un recurso museográfico más para conocer Altamira. Haber estado en la cueva original no te excusa de ver la Neocueva, porque hay aspectos del conocimiento de Altamira que no puedes adquirir en la original. En la cueva original tenemos lo que nos ha llegado al siglo XXI, mientras que la Neocueva está restituida al aspecto que tenía hace 15.000 años.
3
Aún hay gente que no comprende por qué no se puede visitar la cueva…
Cada uno de nosotros funcionamos a 37 grados, y al meternos en un espacio reducido, sube la temperatura y varía la humedad. Además, al respirar aportamos vapor de agua, en nuestros zapatos llevamos microorganismos… El cenit del impacto se produjo en 1977, cuando se comenzaron a apreciar síntomas importantes del deterioro de las pinturas.
4
¿Ha cambiado la percepción del público sobre Altamira desde que se abrió la nueva sede?
Aquí, además de investigación, hemos hecho museografía y pedagogía. Hay que publicar los resultados de las investigaciones para que estén a disposición de los especialistas, pero también hay que hacer que esto llegue a todo el mundo porque todos tenemos derecho a saber. Los recursos que está invirtiendo la sociedad en investigación también tienen que revertir en la gente. De esa forma la sociedad comprende lo que se hace y lo valora.

Desde que en 1879 Marcelio Saez de Sautuola descubriera las pinturas de Altamira, ha habido un sinfín de investigaciones arqueológicas en el interior de esta cueva. Pero, ¿qué queda en el exterior? O mejor dicho, ¿qué queda sepultado bajo las piedras que fuera casi sellaron la amplia entrada a este lugar en el Paleolítico? Por primera vez, especialistas del Museo de Altamira piensan excavar en esa zona en busca de un nuevo yacimiento. Es el principal proyecto que arrancará este año.

Hace 13.000 años, en fechas de carbono 14, la gran entrada a la cueva [cuya dimensión puede apreciarse hoy en la Neocueva, una reconstrucción del espacio cavernario original] quedó prácticamente sellada al derrumbarse el techo, con forma de visera, en los primeros metros de la cavidad. Y lo que era un amplio acceso por donde entraba la luz natural quedó prácticamente cerrado. “La hipótesis que estamos manejando es que en esos metros iniciales de lo que en el Paleolítico era cavidad, y ahora es exterior, se puedan conservar restos del hábitat de estas gentes. El proyecto es comprobar si existen y si es así, investigarlos”, cuenta Pedro Rasines, arqueólogo del Departamento de Investigación del Museo de Altamira.

Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación que desarrolla el centro desde el año 2003, Los Tiempos de Altamira, cuyo objetivo es documentar las formas de vida de los habitantes de estas cuevas y definir el clima, el tipo de vegetación y la fauna del momento. Para ello, los especialistas han realizado desde entonces tres intervenciones en cuevas cercanas -Cualventi, El Linar y Las Aguas- para estudiar distintos aspectos sin interferir directamente en la conservación de Altamira, cerrada al público desde hace seis años. En el interior de ésta, sólo se ha llevado a cabo una pequeña intervención, consistente en una limpieza de la estratigrafía y una toma de muestras.

El Museo está preparando una memoria científica para publicar, “más pronto que tarde”, todos los resultados de estas investigaciones, pero uno de los más interesantes se ha obtenido precisamente en este último trabajo en el interior de Altamira. Según revela Pedro Rasines, “ahora sabemos que la cueva estuvo habitada durante más tiempo y en periodos más antiguos”.

La consideración clásica tradicional de Altamira es que había dos grandes niveles de ocupación, en los periodos Solutrense y Magdaleniense, básicamente Magdaleniense inferior. Valorando los resultados de los últimos análisis de la estratigrafía, Rasines sostiene ahora que en realidad no hay simplemente dos niveles, sino que éstos son susceptibles de subdividirse hasta llegar a ocho. “Hemos podido afinar y una de las cosas más interesantes es que en la base de la estratigrafía hemos encontrado un nivel más antiguo que el Solutrense, un nivel de la época anterior, un Gravetiense final, con una cronología de carbono 14 de alrededor de 22.000 años. Esto es un logro importante”, arguye.

El proyecto Los Tiempos de Altamira también está permitiendo definir cómo era la vida de sus habitantes en aquella época, en la última gran glaciación. El frío condicionaba la fauna y la vegetación. Los árboles no eran especialmente abundantes y prosperaban los que soportaban las condiciones más duras, como el pino, el abedul y el avellano.

Bisontes y ciervos
La fauna también era diferente. “Había bisontes, tan magistralmente recogidos en la cueva de Altamira, y caballos y ciervos, que era la especie más cazada, seguida de la cabra. Había también animales carnívoros que no formaban parte de su dieta, como los leones o el oso de las cavernas”, cuenta Pedro Rasines.

Para tratar de reconstruir cómo era la vida en este paraje de Cantabria en el Paleolítico Superior, el Museo de Altamira también se ha volcado en la rama de la arqueología conocida como arqueología experimental, que consiste básicamente en crear los instrumentos y las herramientas de épocas antiguas con las mismas materias y los mismos métodos para ponerlos en uso e, incluso, probar su eficacia.

Una de las armas más llamativas que se ha reconstruido es el propulsor, que significó una revolución en las técnicas de caza en el Paleolítico, ya que en la práctica suponía la prolongación artificial del brazo para lanzar las jabalinas con más fuerza.

El encargado de su reconstrucción y de enseñar cómo se usaba, en los talleres abiertos al público en Altamira, es José Aurelio García Munúa. “Se trata de una especie de bastón con un ganchito en uno de sus extremos. Ahí apoyaban una jabalina para lanzarla contra la presa”, cuenta.

También ha logrado clonar el método para hacer con sílex herramientas con la técnica conocida como levallois, cuyo uso fue relativamente frecuente durante el Paleolítico Medio. “En los yacimientos se suelen encontrar las lascas y luego los núcleos, por lo que se puede ver cómo era el proceso de fabricación. Solían ser herramientas multiusos”, explica García Munúa.

La arqueología experimental ha permitido determinar también cómo los pobladores de Altamira fabricaban con huesos y asta, sobre todo de ciervo, arpones para la pesca, adornos, finísimas agujas, puntas…

Munúa muestra también cómo los pobladores del Paleolítico se las ingeniaban para hacer un hilo, tan fino como resistente, con los tendones de ciervos y caballos, así como pegamento a base de mezclar resina con cenizas o arcillas. “Hay un resto más reciente en el que aparece la resina mezclada con cera de abeja. Se pega y queda como una piedra”, asegura, antes de hacer otra demostración para crear fuego a la antigua usanza golpeando una piedra de sílex contra otra de pirita. La chispa prende en el combustible (paja y un hongo del tronco de los árboles). “Ellos sabían, sabían bien lo que hacían”, concluye.

“La prioridad es conservar la cueva”
Pedro Rasines, arqueólogo de Altamira
1
¿Cuándo se reabrirá la cueva de Altamira?
La cueva estará cerrada todavía un año y medio más. Cuando esté finalizado el estudio se darán recomendaciones técnicas sobre las condiciones en que debe conservarse: si es necesario que siga cerrada al público y, si se reabre, cuál debe ser el régimen de visitas para que el impacto sea aceptable. La prioridad es conservar la cueva.
2
Si se reabriera, ¿cuál sería el futuro de la Neocueva?
La Neocueva no es un sucedáneo, es un recurso museográfico más para conocer Altamira. Haber estado en la cueva original no te excusa de ver la Neocueva, porque hay aspectos del conocimiento de Altamira que no puedes adquirir en la original. En la cueva original tenemos lo que nos ha llegado al siglo XXI, mientras que la Neocueva está restituida al aspecto que tenía hace 15.000 años.
3
Aún hay gente que no comprende por qué no se puede visitar la cueva…
Cada uno de nosotros funcionamos a 37 grados, y al meternos en un espacio reducido, sube la temperatura y varía la humedad. Además, al respirar aportamos vapor de agua, en nuestros zapatos llevamos microorganismos… El cenit del impacto se produjo en 1977, cuando se comenzaron a apreciar síntomas importantes del deterioro de las pinturas.
4
¿Ha cambiado la percepción del público sobre Altamira desde que se abrió la nueva sede?
Aquí, además de investigación, hemos hecho museografía y pedagogía. Hay que publicar los resultados de las investigaciones para que estén a disposición de los especialistas, pero también hay que hacer que esto llegue a todo el mundo porque todos tenemos derecho a saber. Los recursos que está invirtiendo la sociedad en investigación también tienen que revertir en la gente. De esa forma la sociedad comprende lo que se hace y lo valora.

Fuente: Público.es





Un juez deniega la petición de confidencialidad de Odyssey sobre un tesoro

18 04 2008

La empresa pidió una audiencia a puerta cerrada
18.04.08 InformativosTelecinco.com/Agencias

Un juez estadounidense ha denegado la moción presentada por la empresa Odyssey para mantener de manera confidencial las respuestas a un cuestionario sobre el tesoro conocido como “Cisne negro”, que España reclama como suyo. El magistrado había dado un plazo de treinta días a la firma para que identificara al “Cisne negro”, y, en el caso de que no pudiera decir el nombre seguro de algún buque, debería exponer las hipótesis más probables.

Dos trabajadores de Odyssey observan algunas de las piezas rescatadas del mar. Foto: EFE
En ese cuestionario, que la firma presentó el pasado 14 de abril, se le pidió a Odyssey que expusiera su hipótesis de trabajo sobre la identidad de cualquier nave que pudiese estar relacionada con dos lugares sujetos a procesos que la empresa tiene pendientes ante el tribunal.

Odyssey, con sede en Tampa (Florida), extrajo en mayo de 2007 un tesoro de monedas de oro y plata y otros objetos valorado en más de 500 millones de dólares. La posible identificación del “Cisne negro” como un buque español es la pieza clave en la reclamación de España del pecio.

Su petición de sostener una audiencia a puerta cerrada en vez de una vista judicial en la sala del tribunal le ha sido denegada. “El público ahora se enterará de las conjeturas sobre las posibles identidades de los sitios en cuestión”, ha explicado Odyssey.

Varias naves posibles

Una nave nombrada como una posibilidad de estar relacionada con uno de los sitios es “Nuestra Señora de las Mercedes y las Animas”, una embarcación española que había sido asignada para el transporte de correspondencia y de pasajeros y el envío de bienes comerciales y otro tipo de carga en el momento de su hundimiento en 1804. En su respuesta al cuestionario del tribunal, Odyssey también señaló que tenía información bajo revisión que podría ser inconsistente con la hipótesis de que el lugar del siniestro es el de ese barco.

Odyssey nombró al Merchant Royall, una nave mercante británica perdida en 1641, como la posible identidad de la nave relacionada con el otro lugar del naufragio. Indicó nuevamente que tenía información bajo revisión en ese caso que podría ser inconsistente con la hipótesis.

El magistrado había dado un plazo de treinta días a la firma para que identificara al “Cisne negro”, y, en el caso de que no pudiera decir el nombre seguro de algún buque, debería exponer las hipótesis más probables, una decisión que el Estado español calificó de “especialmente satisfactoria”.

Fuente: Telecinco





Gobierno, satisfecho con la decisión juez Tampa de denegar confidencialidad

18 04 2008

El Gobierno se ha mostrado hoy ‘totalmente satisfecho’ con la decisión del juez Pizzo del Tribunal de Tampa, en Estados Unidos, de denegar la última petición de confidencialidad realizada por la empresa Odyssey, al considerar que es ‘deshonesta y carente de fundamento’

En mayo de 2007 esta empresa de exploración submarina anunció el hallazgo en aguas internacionales de un cargamento de monedas de oro y plata valorado en 373 millones de euros, aunque se negó a revelar la nacionalidad y localización exacta del buque en el que se encontró, lo que despertó las sospechas del Gobierno español sobre un posible expolio.

España abrió una investigación y presentó una demanda legal contra Odyssey en Estados Unidos para defender la propiedad del tesoro, formado por 500.000 piezas, que actualmente están en suelo norteamericano y que el Ministerio de Cultura cree que proceden de un pecio de bandera española.

En un comunicado, el Ministerio de Cultura recuerda hoy que el pasado 12 de marzo, el juez ordenó a la empresa que respondiera por escrito a una serie de cuestiones sobre la identidad del pecio conocido como Black Swan.

El 11 de abril, Odyssey presentó sus respuestas al Tribunal de Tampa pidiendo que éstas estuvieran cubiertas por una orden de confidencialidad.

El juez ha estimado que dicha petición no era admisible e indica, entre otras consideraciones, que la propia empresa ya había difundido a la prensa las respuestas que pretendía proteger, añade Cultura.

El Ministerio está analizando ‘exhaustivamente’ toda la información que posee sobre el Black Swan, incluido el informe de los expertos que analizaron el material procedente del pecio, esta misma semana en Tampa, y que concuerda con los datos que maneja el Ministerio.

El juez ha dado de plazo a España hasta el 9 de mayo para que exponga sus conclusiones y, antes de esa fecha, el Gobierno comunicará al juez y a la opinión pública esas conclusiones.

Fuente: Terra Actualidad-E





Curso de AutoCAD+MDT para Arqueólogos

18 04 2008

Puedes descargar toda la información desde este enlace: Curso de Autocad





Suspensión de la Visita a Algeciras

18 04 2008

Estimados Compañeros,

la visita que teníamso programada para este sábado a Algeciras será suspendida a causa del mal tiempo.

Se traslada la Visita al 17 de Mayo. Esperamos contar con vuestra presencia.

Saludos