El proyecto de intervención en la ensenada de Bolonia, a estudio en septiembre

30 ago

Redación cádiz | Actualizado 30.08.2014 – 05:00

La intervención en un paisaje cultural con un patrimonio tan rico y diverso como el de la ensenada de Bolonia supuso un reto técnico y científico para los profesionales que en el año 2004 iniciaron la recuperación del espacio presidido por Baelo Claudia. Una recuperación jalonada por un proyecto de intervención paisajística que en 2008 fue incluido en el Plan Nacional de Paisajes Culturales y que en este 2014 es objeto de estudio a través de unas jornadas gratuitas organizadas por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

Así, el próximo viernes 12 de septiembre, expertos como Román Fernández-Baca, director del IAPH; Ángel Muñoz, director del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia y Alfonso Muñoz, subdirector general del Instituto del Patrimonio Cultural de España, entre otros, expondrán los pormenores de un proyecto que destacó por la cooperación institucional que se necesitó para poner en pie su desarrollo y ejecución.

El programa de este encuentro, que durará todo el día, está articulado en dos bloques. Durante la sesión matutina (de diez y media de la mañana a una y media de la tarde) se presentarán objetivos, metodología y desarrollo de los proyectos y durante la tarde (de cuatro y media a siete y media de la tarde) se expondrán los resultados de la intervención visitando los yacimientos arqueológicos sobre los que se ha actuado como la Necrópolis de los Algarbes y el Conjunto Arqueológico de Bolonia.

El plazo de inscripción permanecerá abierto hasta el día 10 de septiembre por lo que aquellos interesados en participar en esta jornada gratuita deberán escribir un correo a la dirección phforma.iaph@juntadeandalucia.es con sus datos personalesy profesionales.

Fuente: Diariodecadiz.es

Arqueólogos de la UCA desvelan la complejidad del acueducto del Tempul

28 ago

Los ingenieros romanos utilizaban un hormigón hidrófugo para evitar filtraciones de agua al subsuelo El conducto, de unos 75 kilómetros, abastecía Gades desde la Sierra de Las Cabras Redacción cádiz | Actualizado 27.08.2014 – 05:00

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz, coordinados por el profesor Lázaro Lagóstena, ha llevado a cabo a lo largo del verano, en el marco del proyecto Aqua Ducta, actuaciones para la valorización patrimonial, económica y social del acueducto romano de la sierra Gades. En este proyecto se incluyen diferentes tareas arqueológicas de prospección, limpieza, levantamientos topográficos y fotogrametría en varios de los tramos del acueducto romano de Gades. Esta compleja obra hidráulica, de una longitud de 75 kilómetros, abastecía a la ciudad gaditana y su cabecera se situaba en los manantiales de Tempul, en la sierra de las Cabras. Los trabajos que se están desarrollando en estas semanas están aportando datos e informaciones novedosas ubicadas de momento en el primer tramo de la conducción, según informa la UCA.

Los científicos han descubierto en las inmediaciones de la fuente de captación cómo la galería fue protegida externamente por una cubierta plana de opus signinum, un hormigón hidrófugo, para facilitar el paso del agua de lluvia y escorrentías superficiales, como técnica preventiva que evitara daños y filtraciones en la conducción subterránea.

En la construcción del acueducto se emplean diversas técnicas de conducción del agua y una de las más complejas son los sifones. El sifón permite que el agua salve depresiones del terreno y recupere su nivel al otro lado, empleando el principio de los vasos comunicantes, tal y como han explicado desde la Universidad. En el valle de los Arquillos, el acueducto gaditano tenía que cruzar el arroyo salado de Paterna y se construyó un sistema de sifón que se desarrolla, por tramos, a lo largo de más de cuatro kilómetros. “Una espectacular obra de ingeniería con pocos paralelos en el marco del imperio”, según afirma Lázaro Lagóstena. Los trabajos de fotogrametría y topografía realizados en los elementos arquitectónicos de este sifón han deparado el hallazgo de una estructura arqueológica lineal de grandes proporciones, construida con sillares de notables dimensiones, pero de funcionalidad incierta, aunque, sin duda, relacionada con la torre de carga del sifón localizada en el cortijo La Rendona.

Otro de los hallazgos se ha producido en la finca de las Piletas, con nuevas galerías del acueducto y derivaciones de la misma hacia una villa romana, “lo que demostraría que el acueducto daba servicio de agua a entidades rurales menores, con o sin el consentimiento de los magistrados gaditanos para el aprovechamiento de esta aqua caduca”, agua sobrante en momentos de abundancia hídrica; cuyo empleo podía ser permitido previa concesión por las autoridades de la época.

Esta villa de las piletas y otros hallazgos similares están arrojando luz sobre otro elemento poco conocido del acueducto y su trazado: su relación con elementos del poblamiento antiguo del territorio que atravesaba. Se han identificado nuevos yacimientos, según los investigadores, que se investigarán en profundidad para conocer aspectos funcionales que permitan establecer su relación exacta con la obra hidráulica.

Las tareas realizadas están permitiendo además una documentación gráfica y planimétrica a través de levantamientos topográficos y fotogramétricos de las estructuras arqueológicas del acueducto. “Se trata de información de la que se carecía hasta le fecha y de gran valor para la futura digitalización y modelación de los elementos del acueducto, que será empleada en los recursos que se diseñarán para la difusión y puesta en valor de este bien patrimonial”, como ha anunciado el responsable del proyecto.

En la primera quincena del mes de agosto se han realizado, entre otros trabajos, la toma de datos fotogramétricos y topográficos de la galería de cubierta plana en las inmediaciones de Tempul y de una de las torres del sifón de los Arquillos.

Con este material, el equipo de investigación de la UCA está generando los primeros modelos tridimensionales de alta precisión de estas estructuras, a partir de la técnica de fotogrametría. Las restituciones volumétricas de los restos arqueológicos existentes en el valle de los Arquillos, obtenidas de esta forma, serán utilizadas en la simulación infográfica original de todo el sifón. Estos modelos 3D serán además, analizados por los especialistas del proyecto para el estudio de sus elementos desde las diferentes áreas: la historia de la técnica, la arqueología, la arquitectura antigua y la ingeniería hidráulica.

Los trabajos continuarán en las próximas semanas, siguiendo el recorrido de la obra desde los manantiales hacia la ciudad de Cádiz.

Fuente: Diariodecadiz.com

Prevención del expolio del patrimonio arqueológico subacuático. Blog de la Cultura y el Deporte de Andalucía.

19 ago

Prevención del expolio del patrimonio arqueológico subacuático

11 de agosto de 2014

Durante siglos, los yacimientos arqueológicos subacuáticos estuvieron protegidos por el medio ambiente en el que se encontraban. Sin embargo, el avance que se ha producido tanto en las técnicas de inmersión y universalización del buceo, como en la de localización en el medio acuático ha dado lugar a que, en la actualidad, sea posible no sólo llegar a grandes profundidades sino que se empleen unos medios que permiten localizar y extraer restos de forma indiscriminada, con la finalidad de obtener grandes beneficios con la venta de estos bienes.

Por otro lado, el control y la detección de este delito en el medio subacuático se ven ampliamente dificultados por el ámbito en el que se desarrollan. Así, en un menor número de casos la detección se produce por la incautación de piezas arqueológicas en manos de los expoliadores pero, en la mayoría de las ocasiones, la existencia del delito se hace evidente ante las visitas inspección, llevadas a cabo por arqueólogos, a los yacimientos conocidos. En este último caso, la destrucción de parte o todo el yacimiento ya se ha efectuado, siendo visibles los restos materiales del expolio (mangas de succión abandonadas, piezas arqueológicas preparadas para su extracción…).

Sin embargo, el objeto de la arqueología no consiste en la simple recuperación de objetos. Se debe tener presente que un yacimiento arqueológico está formado por estratos, que se disponen unos sobre los otros de tal forma que, por regla general, los estratos más antiguos se encuentran bajo los estratos más modernos. Es por ello que la relación entre los diversos objetos y estructuras que componen un yacimiento, es decir, dónde aparecen, cuál es su posición y cómo se relacionan entre ellos, son esenciales para la correcta interpretación del mismo y la respuesta a las preguntas que se plantean ante los trabajos científicos a desarrollar por los arqueólogos. Por ello, la recuperación y el análisis del registro arqueológico se llevarán a cabo utilizando la metodología y las técnicas adecuadas, siempre desde el punto de vista de la interdisciplinariedad, sobre todo si se tiene presente que el yacimiento debe ser considerado como algo único, como un bien no renovable.

El 18 de abril de 2003 con motivo del Día Internacional de los Monumentos y de los Sitios, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) editó, para la ocasión, en su página web un texto en el que se reflejaban las diferencias existentes entre un cazador de tesoros y un arqueólogo, que a continuación se pasan a reproducir:

ARQUEÓLOGO CAZATESOROS
Su tesoro es el conocimiento que pueda obtener de una pieza arqueológica Su tesoro es el dinero que puede ganar con la venta de una pieza arqueológica
Su método es científico y cuidadoso con la conservación Su método se basa en la rapidez y la conservación no es su prioridad
Los resultados de su trabajo benefician a pueblos enteros Los resultados de su trabajo son económicos y benefician a unos pocos
Contribuye al conocimiento de la historia de la humanidad Destruye las huellas de nuestro pasado

Es por ello, que hoy en día los esfuerzos de las distintas administraciones se están centrando en establecer mecanismos de protección adecuados que permitan la salvaguarda de este importante legado. Para ello, es indispensable conocer dónde, cómo y qué elementos conforman nuestro patrimonio arqueológico subacuático, además de analizar los distintos elementos que pueden dar lugar a su destrucción total o parcial. Este conocimiento se adquiere, mayoritariamente, a través de la ejecución de Inventarios o Proyectos de Cartas Arqueológicas que tendrán como objetivo la localización, identificación y evaluación de los yacimientos localizados en un área determinada, valorando asimismo el riesgo al que están sometidos.

Esta ha sido también la política establecida desde la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía que, por medio del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, ha desarrollado y desarrolla proyectos de investigación encaminados a lograr importantes avances en el conocimiento del patrimonio arqueológico localizado tanto en las aguas continentales andaluzas como en el mar que baña sus costas.

Sin embargo, el conocimiento y análisis del patrimonio arqueológico subacuático no siempre tiene su origen en proyectos de investigación dado que, en ocasiones, los hallazgos casuales se convierten en fuentes indispensables de conocimiento. Así, se debe reseñar la importancia que la colaboración ciudadana tiene en la protección y salvaguarda de nuestro patrimonio cuando, tras la localización de restos de forma casual, ponen este hallazgo en conocimiento de las autoridades competentes en materia de cultura. En este sentido, se deben destacar las campañas de sensibilización efectuadas así como la puesta a disposición de la ciudadanía, vía web, de un formulario de notificación de hallazgos y expolios del patrimonio arqueológico subacuático el cual puede ser cumplimentado, bien mediante la identificación del informador o de forma anónima.

Todos estos datos han permitido poder actualizar el Inventario de Yacimientos Arqueológicos de Andalucía, lo que ha servido de base para:

  • Romper con el vacío arqueológico existente hasta el momento en las zonas estudiadas.
  • Establecer medidas de protección y conservación de nuestro Patrimonio Arqueológico Subacuático, dotándolo de la protección jurídica establecida en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, a través de la delimitación de Zonas Arqueológicas y Zonas de Servidumbre Arqueológica.
  • Diseñar estrategias de investigación.

Son este tipo de actuaciones, que vienen desarrollándose por numerosos arqueólogos a lo largo del mundo, las que han venido a asentar las bases científicas de la actual arqueología subacuática, cuyo objetivo principal se centra en el avance del conocimiento de nuestra historia a través del análisis y estudio de los distintos vestigios sumergidos. No se debe olvidar que la información que nos proporciona cada yacimiento es única al igual que la historia que nos va a contar, siempre y cuando las preguntas y el modo de recopilarlas sean las correctas.

 

Sin embargo, este tipo de actuaciones deben verse complementadas con diversas acciones encaminadas al mismo fin: la protección del patrimonio arqueológico subacuático. Así, desde la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, se han llevado a cabo políticas encaminadas a:

  • Impulsar una política de formación dirigida a los Cuerpos de Seguridad del Estado: Guardia Civil, Policía Nacional y Local, Policía Judicial, etc. que tuvo sus inicios en el año 2000 y cuyos resultados se pueden traducir en diversas actuaciones policiales.
  • Establecer un estricto régimen de autorizaciones, siguiendo la legislación vigente, que determina quienes pueden solicitarlas, la necesidad de la intervención propuesta así como los objetivos y la metodología a aplicar, todo ello junto con el establecimiento de labores de inspección encaminadas a garantizar que los trabajos que se ejecuten se correspondan con los autorizados.
  • Difundir los valores de este patrimonio mediante la realización de exposiciones y publicaciones a distintos niveles.
  • Fomentar conductas de participación en su defensa y disfrute mediante la creación de productos y talleres didácticos.

Esta idea de protección y preservación de este abundante e importante patrimonio se puede ver realzada por nuestra sociedad actual. Una sociedad que concede un valor destacable al tiempo libre, al ocio y que demanda un consumo cultural prácticamente inexistente, en este sentido, hasta nuestros días. De esta forma, este recurso cultural se ha convertido en fuente de enseñanza y de promoción económica para el ámbito territorial en el que se ubica, pudiendo ser aprovechado de una forma útil y responsable, asegurando para el futuro su rentabilidad económica, social y cultural siempre a partir de una protección y conservación rigurosa de sus valores.

No se debe olvidar que somos dueños de un patrimonio cultural en tanto somos los herederos de nuestros antepasados pero que tenemos la obligación de preservarlo para las generaciones futuras.

De esta forma, la gestión integral de este frágil patrimonio se convierte en un elemento indispensable para su adecuada y correcta preservación, englobando siempre las medidas adecuadas de protección, investigación, conservación, formación y difusión a distintos niveles.

 

Milagros Alzaga García,
Carmen García Rivera
 Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.        Centro de Arqueología Subacuática

 

Fuente: Blog de la Cultura y el Deporte de Andalucía.

 

La destrucción de la memoria

17 ago

Andalucía, con 2.500 yacimientos arqueológicos catalogados, impone sanciones muy duras contra el expolio, de hasta un millón de euros Ana Delgado SEVILLA | Actualizado 17.08.2014 – 05:04

Durante el año 2013 se imputaron o detuvieron a 184 personas por infracciones relacionadas con el Patrimonio Arqueológico andaluz. En la comunidad hay más de 2.500 yacimientos catalogados, y eso la convierte en uno de los territorios con más zonas arqueológicas registradas de España. Las provincias en las que hay mayor número de entidades arqueológicas son Sevilla, Jaén y Córdoba. Las tres están en el punto de mira de los especialistas en expolios.

La zona donde se registran más restos es la cuenca del Guadalquivir, el río que Góngora llamó el “gran rey de Andalucía”, con asentamientos desde la más remota antigüedad y donde cada uno de los pueblos, desde la época romana en que lo llamaron Betis, hasta “el río grande” árabe, dejaron alrededor de su cauce señales de sus civilizaciones.

La mayoría de los restos arqueológicos de la comunidad son asentamientos y edificios -más del 60% del total-, a continuación el volumen mayor sería de edificios dotacionales y militares, representaciones rupestres, con útiles líticos -herramientas de piedra-, edificios residenciales y, por último, religiosos. La conservación pública del patrimonio arqueológico conforma, por su incalculable valor, uno de los focos artísticos a los que más atención se les presta.

Pero la conservación pública se enfrenta a su principal enemigo: aquellos que se dedican al expolio. José Manuel Hidalgo, inspector arqueólogo de la Consejería de Cultura, explica que la presencia de los expoliadores en la región atiende a que “Andalucía, al tener uno de los patrimonio arqueológicos más ricos, es en donde, de alguna manera, el expolio se profesionaliza”. La comunidad es una de las más afectadas por esta actividad, junto con la comunidad valenciana y las dos Castillas.

La Ley 18/65 de Patrimonio Histórico español define el expolio como “toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o algunos de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su función social”.

No todos los expolios son iguales, el perfil de la persona que saquea restos arqueológicos varía según el fin que busque, “bien por hobby o bien el que busca dinero”, señalan fuentes del Seprona. “Frecuentemente el expoliador se inicia en esta actividad con una afán casi recreativo y llevado por el interés por incrementar su propia colección”, apuntan la Guardia Civil de Córdoba.

Los expoliadores noveles centran su labor en un ámbito comarcal. Se trata de personas que salen los fines de semana y pese a que tienen una serie de conocimientos para identificar las entidades arqueológicas no son especialistas, informa el Seprona. Se les suele llamar piteros, nombre que remite al sonido que provoca el detector de metales, el aparato que llevan para ayudarse en su búsqueda.

Los agentes de Córdoba señalan que “los que toman la actividad como afición, a veces, llegan a círculos de personas e intereses donde, de forma ineludible, se entremezclan el intercambio de piezas con su compraventa y en donde figuran de forma activa de expoliadores profesionales, coleccionistas que han encontrado en el comercio una ayuda importante a la economía familiar y, desde luego, redes de tráfico de antigüedades”.

El segundo tipo de expoliador, el que tiene una motivación económica, difiere mucho del primero. Posee amplios conocimientos arqueológicos y va directo a las piezas que sabe que puede encontrar, así como cartográficos, y trabaja -pues convierte el expolio en su profesión- con aparatos muy sofisticados. El Seprona sabe que éstos funcionan en grupo, normalmente por la noche, y muchas veces por encargo. Recientemente, la Guardia Civil encontró a cuatro personas de un pueblo de Sevilla en una zona arqueológica de Zamora, de noche y con diferentes artilugios. “Sabían a por lo que iban y para quien”, apuntan los agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza.

La Benemérita cordobesa señala que esta actividad “mueve, en ocasiones, fuertes sumas de dinero y genera importantes beneficios”, “es un mercado que mueve el mismo dinero, o más, que el narcotráfico a nivel nacional e internacional”, concluye el Seprona.

Andalucía es una de las comunidades más duras en este sentido. En relación a los castigos impuestos por el uso de detectores “Andalucía y Extremadura son las únicas comunidades cuya legislación recoge su uso”, señala uno de los responsables de la unidad de protección de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura. “En Andalucía el uso del detector sin autorización previa ya tiene sanción”, advierte el Seprona.

Las patrullas de este equipo de la Guardia Civil son los responsables de vigilar las zonas y yacimientos arqueológicos para localizar a las personas con piezas y detectores. Aunque poseer un detector no se multa, usarlo sin autorización previa tiene una multa de hasta 100.000 euros pero lo normal es que sea de entre 600 a 850, si se usa en una zona arqueológicas la sanción puede oscilar entre los 100.000 y los 250.000 euros, además de decomisar el aparato. Las cuantía que se pueden aplicar para las imprudencias en el Patrimonio Arqueológico pueden ir desde las infracciones leves con multas de hasta 100.000 a las infracciones muy graves con sanciones de hasta un millón de euros. Con penas de cárcel entre uno y tres años, además de la inhabilitación especial para profesión y oficio por tiempo de 1 a 5 años.

La lucha contra el expolio -señala Guadia Civil- abarca varios frentes, en la cabeza siempre esta la labor de eduación hacia los más jóvenes para concincienciarlos de la necesidad de proteger el Patrimonio Arqueológico, o lo que es lo mismo parte de la memoria andaluza, con la destrucción irreparable que produce el expolio.

Fuente: Diariodecadiz.es

AL PONERSE EL SOL: ALBERTO RAMOS SANTANA “OCIO Y FIESTAS EN LA BAHIA DE CÁDIZ EN EL SIGLO XIX”

29 jul

Otro verano más podremos disfrutar de las conferencias en la Sede de TECNOTUR, en la Loma del Puerco (Chiclana de la Frontera). Será el día 30 de julio a las 20.00 horas y la dará D. Alberto Ramos Santana, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz, que nos ofrecerá la conferencia titulada “OCIO Y FIESTAS EN LA BAHIA DE CÁDIZ EN EL SIGLO XIX”.
alberto
Esperamos que podamos contar con tu presencia.

Alberto Ramos Santana nació en Cádiz en 1953. Es doctor en HIstoria por la Universidad de Sevilla, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz y director del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea del Arte y de América de la Universidad de Cádiz.
Director del Grupo de Investigación “Estudios Históricos Esteban Boutelou” y de la Unidad de Estudios Históricos del Vino de la Universidad de Cádiz. Vocal de la Comisión Nacional del Bicentenario de la Constitución de 1812.

Aunque su trayectoria docente y académica la ha desarrollado en la Universidad de Cádiz, ha impartido Cursos en diversas Universidades Españolas y Extranjeras, entre los que podemos destacar OREGON STATE UNIVERSITY, Centro de Estudios Martianos de La Habana, UNIVERSIDADE DO PORTO, l´UNIVERSITÉ MICHEL DE MONTAIGNE-BORDEAUX III, Maison des Pays Iberiques, de la UNIVERSITÉ DE BORDEAUX III, CIESAS y Universidad Autónoma de México, Centro do Estudos de Historia do Atlantico en Funchal (Madeira), Universidad Internacional de Andalucía, Universidad Pablo de Olavide, Universidad Complutense, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad de Córdoba, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Extremadura, etc.

Sus investigaciones han girado en torno a la Historia Social y de las Mentalidades, Historia de la Vitivinicultura y Las Cortes de Cádiz. Es autor de numerosos libros, capítulos de libros y artículos científicos en revistas especializadas, además de trabajos de divulgación.

Entre sus publicaciones dedicadas al Carnaval, podemos citar: .”Aproximación a una Historia del Carnaval gaditano”. En:Carnaval en Cádiz. Excmo. Ayuntamiento de Cádiz, Cádiz, 1983. (De este libro fue también Coordinador y autor del Prólogo).

Historia del Carnaval de Cádiz (Época Contemporánea). Caja de Ahorros de Cádiz, 1985.

“El Carnaval, péndulo político del reinado de Fernando VII”.Actas del I Seminario del Carnaval. Fundación Gaditana del Carnaval, Cádiz, 1986.

“El Carnaval y el poder: Una muestra de contestación popular a las restricciones en una letrilla de 1828″.Trocadero. Revista de Hª Moderna y Contemporánea. nº 3, Cádiz, 1991.

Coordinador general deCarnaval en Cádiz. Fascículos publicados por Federico Joly S.A. – Diario de Cádiz, Cádiz. 1993.

“Carnaval en la provincia de Cádiz”.Demófilo. Revista de Cultura tradicional de Andalucía, nº 24, Fundación Machado, Sevilla, 1997.

“Rasgos miméticos del Carnaval en la provincia de Cádiz”. En:Actas del VIII Congreso del Carnaval. Fundación Gaditana del Carnaval, Cádiz, 1998.

“El Carnaval”. En:Fiestas, tomo VII delProyecto Andalucía.Antropología. Publicaciones Comunitarias, S.A. – Grupo Hércules. Sevilla, 2003.

“La Transición del Carnaval en Cádiz”. En:1973-83. Crónica de un sueño. Memoria de la Transición democrática en Cádiz. C&T Editores, Málaga, 2003.

El Carnaval secuestrado. Ed. Quórum, Cádiz, 2002

Fue Director de los Congresos del Carnaval “Ciudad de Cádiz”, que se celebraron los años 1983, 1986, 1988, 1990, 1991, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2002, y Presidente del Jurado del Concurso Oficial de Agrupaciones en el año 1995.

Fuente: Era.com

Cuando las cárceles flotaban

29 jul

Lourdes Márquez desentraña la etapa en que la bahía de Cádiz, tras Trafalgar, se llenó de barcos para encerrar a los franceses vencidos
Pedro Espinosa Cádiz 28 JUL 2014 – 00:14 CEST

Las guerras no terminan en una bandera blanca. Sus efectos permanecen más allá de la celebración de una victoria o la asunción de una derrota. La historiadora gaditana Lourdes Márquez, experta en la batalla de Trafalgar, la contienda que enfrentó en 1805 a los entonces aliados hispanofranceses frente a la Armada inglesa, se propuso saber qué había pasado con esos hombres que vivieron los años convulsos que terminaron en la Guerra de la Independencia, de cuyo final se cumplen ahora 200 años. Y supo que en las aguas de la bahía de Cádiz hasta nueve barcos sirvieron de prisiones, como relataba en una reciente conferencia en la casa de postas de Villanueva de la Reina, en Jaén. Navíos en los que la gente escapaba, asistía a teatro y conciertos y, en su mayoría, moría. Un mapa, descubierto en la Biblioteca Nacional de Francia por ella, fija la ubicación de esas cárceles flotantes. Los pontones.

Dibujo de Adolfo Valderas sobre una de las nueve embarcaciones usadas como prisiones en la bahía de Cádiz, publicada en 'Recordando un olvido'.

Dibujo de Adolfo Valderas sobre una de las nueve embarcaciones usadas como prisiones en la bahía de Cádiz, publicada en ‘Recordando un olvido’.

Cuando se cumplía el bicentenario de Trafalgar, Lourdes Márquez recibió el encargo de profundizar en el destino de los barcos naufragados. “Me di cuenta de que se había abordado mucho la táctica militar pero se había escrito poco de qué ocurrió con las personas”. La apasionante historia de esos sobrevivientes la llevó a avanzar unos años más e investigar qué fue de los prisioneros franceses que cayeron en la Poza de Santa Isabel, Villanueva de la Reina o Bailén. Los que habían sido aliados en Trafalgar pasaron a ser enemigos de los españoles y, a medida que iban siendo vencidos, eran llevados a esas cárceles flotantes.

“A las autoridades españolas se les planteó un verdadero problema para poder acoger a todos estos prisioneros de guerra que iban llegando”. Por eso se habilitaron viejos barcos desprovistos de todos los elementos de navegación. En total, fueron nueve, que Lourdes Márquez enumera en su libro Recordando un olvido (Círculo Rojo) , en el que, con ilustraciones del pintor Adolfo Valderas, disecciona la vida a bordo: “Las condiciones eran lamentables. Muchos las llamaban sepulcros flotantes. A los prisioneros de la armada de Rosily se les sumaron las tropas del general Dupont que cayeron derrotadas en Bailén”.

La investigadora se encontró con una dificultad. No había bibliografía anterior sobre el encarcelamiento de prisioneros franceses en estos pontones. Pero pudo localizar testimonios de soldados de ese país como Maffiotte, Henry Ducor o Claude Etienne Henry Bernard, el marqués de Sassenay, quienes estuvieron presos allí. Los barcos tenían 60 metros de eslora y 15 de manga. Llegó a haber hasta 1.000 hombres en cada navío. “Apenas había comida y bebida. Algunos testimonios hablan de episodios de canibalismo. Aparecieron enfermedades como el escorbuto”. Morían tantos que los cadáveres se arrojaban al mar, lo que originó un problema inesperado: “Hubo que prohibir tirar los cuerpos al mar porque los pescadores sospechaban del enorme tamaño que tenían los peces que nadaban en esas aguas plagadas de cuerpos putrefactos”.

Pero en esta dramática estancia, había respiraderos. Había tiempo para jugar a las cartas o para asistir a bordo a espectáculos como el de las sombras chinescas, precursoras del cine. En el pontón Castilla, donde eran encerrados los presos de clase alta, había conciertos en la cubierta principal e incluso la burguesía gaditana se acercaba a ellos en barcas. “Había repertorios de Mozart, Cherubini o fragmentos de ópera bufa”. El clarinetista Perret consiguió la libertad a cambio de deleitar con su música a un oficial inglés. La vida en los pontones inspiró la ópera Les pontons de Cadix, estrenada en París en 1836, cuyo libreto exhibe Lourdes Márquez en su libro.

Ilustración del pintor Adolfo Valderas

Ilustración del pintor Adolfo Valderas

Llegó un momento en el que la cantidad de presos obligó a tomar la decisión del traslado. En 1809, mil hombres fueron enviados a Inglaterra; 1.500, a Canarias; y 5.300, a Baleares. De ellos, 4.500 fueron abandonados en la isla de Cabrera. Lourdes Márquez destaca que de los 24.776 prisioneros militares y civiles de Cádiz, sólo sobrevivieron 7.082. Muchos de los que vencieron a la muerte no pudieron ganar a la cordura, como ha certificado el historiador alemán Hans-Dieter Zemke, quien recopiló datos de los soldados franceses muertos en el hospital de Sanlúcar entre 1810 y 1812. “Acabaron en manicomios o dedicándose a acciones humanitarias como sacerdotes”.

Lourdes Márquez ha relatado su trabajo en la conferencia de Villanueva de la Reina donde sí se han acordado de los 206 años transcurridos desde que allí se firmaron las capitulaciones para certificar la rendición del ejército de Napoleón o los 200 años desde el final efectivo de la Guerra de la Independencia. La historia sigue hablando como ese mapa que Márquez encontró en la Biblioteca Nacional Francesa y que sitúa perfectamente cinco de los pontones de Cádiz. Las cárceles flotantes donde se escuchaba música, se jugaba a las cartas, apenas se comía y que fue la tumba de tantos hombres.

Fuente: Elpais.com

La Guardia Civil realiza 96 inspecciones contra el expolio marino

29 jul

Ana Delgado Sevilla | Actualizado 19.07.2014 – 05:04

La Guardia Civil continúa con la protección de los yacimientos arqueológicos subacuáticos, en el marco de la segunda fase de la operación Ánfora que vela por la protección del patrimonio histórico español. En Andalucía se realizaron durante la operación 96 inspecciones, de las cuales 47 se llevaron a cabo en establecimientos y clubs de buceo y 49 de pecios, en Almería, Granada, Málaga, Algeciras, Cádiz y Huelva.

Con estas actuaciones los efectivos de la Guardia Civil intentan frenar el expolio de pecios y por tanto la posesión y la venta ilegal de bienes arqueológicos subacuáticos. Fundamentalmente, las apropiaciones indebidas que se pretenden evitar las llevan a cabo pescadores que encuentran en sus redes objetos del fondo marino, como piezas de cerámica, monedas o útiles de navegación y que se las quedan ilegalmente. Además pretenden impedir que buceadores aficionados se apropien de los objetos que encuentran y la actividad ilícita de buzos profesionales que se dedican específicamente a la búsqueda de estos materiales para comercializarlos.

Esta operación además de impedir el daño del patrimonio histórico de las aguas españolas busca concienciar a todos aquellos aficionados a las inmersiones y a los que viven del mar en aras de que reconozcan la importancia de estos materiales y la pérdida que supone su apropiación.

Fuente: diariodesevilla.es

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